Robert Lewandoski le da esperanza al Barcelona tras anotar el unico gol para ganar 1-0 al Alavés

Había que aprovechar la oportunidad sobrevenida con la derrota del Madrid en Cornellà y el Barcelona la cogió al vuelo. Costó, porque el Alavés no acudió a Barcelona de paseo y consiguió imponer el guión de partido que le convenía: pocos espacios, poco ritmo y poca precisión en un primer tiempo espantoso del Barça. Pero, a base de picar piedra y de una buena reacción tras el descanso, el conjunto de Flick, artífice con los cambios, acabó sacando el partido gracias a un gol de Lewandowski, en los mejores minutos del Barcelona, pese a que fue una tarde complicada para el polaco, sin espacios de ningún tipo.

Otro factor que dificultó el mediodía en la montaña fue el poco tiempo real de juego de ese primer tiempo. Muchas interrupciones, por hechos accidentales o por los fueras de juego en los que caía la delantera del Alavés y que el juez de línea tardaba en señalar, como mandan los cánones del arbitraje moderno. Segundos y más segundos que se escabullían. 

Para el Barcelona no cabía el tropiezo, de forma que Flick salió con el teórico once titular. Con todo a por los tres puntos. Una declaración de intenciones que, sin embargo, quedó muy matizada por los cambios que hizo Flick para reactivar un partido que en el primer tiempo no presagiaba nada bueno.

Al conjunto azulgrana le faltó lucidez, precisión y ritmo en un primer acto en el que apenas creó peligro y que confirmaba que tener que jugar a la hora del Telenotícies es una condena para este grupo.

Ganduleando el Barcelona por el campo, con poco ritmo de balón y pocas ideas, Lamine Yamal trató de ponerse en modo despertador con una serie de regates, siete, en una sola jugada, pero fue algo puntual. Poco a poco fue cayendo en la misma irrelevancia que sus compañeros, bloqueado en el laberinto vitoriano y perdido en rifirrafes con Manu Sánchez, hasta que volvió a ponerse las pilas, ya en el segundo tiempo, lo que fue decisivo.

Al que sí despertó la sacudida de Lamine Yamal fue a Gavi, que a los siete minutos ya había visto tarjeta por una dura entrada a Tenaglia y que poco después chocó cabeza con cabeza con Conechny. Ambsoq quedaron conmocionados. Conechny se retiró en camilla, pero Gavi renunció a ella. Incluso Flick tuvo que convencerle para ser sustituido por Fermín.

Roto el ritmo del partido, hubo más incidencias que ritmo e ideas. A la posesión de balón azulgrana, el Alavés contraponía unas líneas muy juntas y la negación total del espacio. Sus jugadores sabían hacer que no se jugase, recurriendo a las tradicionales lipotimias. Incluso buscaron alguna transición que, habitualmente, acababa en fuera de juego 

El primer tiempo había sido muy flojo. Se había puesto de manifiesto la dificultad  del equipo azulgrana para subir el balón con nitidez, de manera que buscó mejor salida con De Jong y Eric Garcia por Casadó y Araujo, que además tenía tarjeta. La estrategia de Flick surtió efecto.

vía MundoDeportivo.com

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